Buenos Aires Viceversa, de Alejandro Agresti, es por lejos una de las mejores peliculas argentinas que vi durante mi existencia. Lo supe desde el momento que vi en ella una apuesta fuerte a la creatividad, una apelación constante al relato digresivo que no hace perder consistencia a la propuesta. Lo supe desde el momento en que Mirta Busnelli le habla a su televisor mientras cena con él. Lo supe desde la irrupción del Bocha a mitad de la historia, de su relación con el personaje de Vera Fogwill. Y lo supe tambien desde ese estilo de construcción narrativa tan aproximada a Magnolia de Paul Anderson, desde la descripcion de los lugares y las vidas de estos seres neuroticos tan atractivos, tan imposible de dejar de verlos.30 diciembre, 2007
Yo vivo en una ciudad...
Buenos Aires Viceversa, de Alejandro Agresti, es por lejos una de las mejores peliculas argentinas que vi durante mi existencia. Lo supe desde el momento que vi en ella una apuesta fuerte a la creatividad, una apelación constante al relato digresivo que no hace perder consistencia a la propuesta. Lo supe desde el momento en que Mirta Busnelli le habla a su televisor mientras cena con él. Lo supe desde la irrupción del Bocha a mitad de la historia, de su relación con el personaje de Vera Fogwill. Y lo supe tambien desde ese estilo de construcción narrativa tan aproximada a Magnolia de Paul Anderson, desde la descripcion de los lugares y las vidas de estos seres neuroticos tan atractivos, tan imposible de dejar de verlos.18 diciembre, 2007
Los muertos (2004, Lisandro Alonso)
"Los muertos", la segunda película de Alonso, es cine sin historia y sin anécdota. No es cine divertido ni entretenido: es cine. El espectador se sienta frente a la pantalla y mira y escucha lo que puede y sabe mirar y escuchar, y desde allí se alarga a percibir sentidos, o su ausencia. No debe ser fácil filmar la percepción de la ausencia de sentido, hoy en Argentina.(...) La cámara de Alonso es descriptiva y utiliza siempre el plano secuencia en movimiento (...) sigue el ritmo de la naturaleza, con sus tiempos cíclicos, no apurados a menos que se enfurezca (...). Cabe preguntarse qué tiene la cultura argentina, sobre todo desde los 90 hasta aquí, para que algunos argentinos hayan decidido renunciar por propia voluntad a ella, tal vez antes de engrosar la lista de los expulsados.AMILCAR MORETTI, para "El Dia".
Otro de los hallazgos interesantes que la facultad me dio fue ésta pelicula. Cine sin (tanta) historia. Cine de los sentidos, como verdaderamente deberia ser el cine, y como verdaderamente no es (acaso mas cerca a la sensibileria que a lo sensatorial). Y en Lisando Alonso, particularmente, un cine que hace un uso de color como pocas veces lo vi (acaso en Coppola en sus mejores epocas) y con un poder que hace valer la pelicula por si misma, aunque no es lo único que la sostiene (hay mucho mas). Y es tambien el cine de la discordia, del poder de la imagen frente al espectador, para bien o para mal, para gustar o disgustar, pero para no dejarlo indiferente de ninguna forma (y no solamente por la suerte de un cabrito, para quienes hayan visto la pelicula).
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Francis Ford Coppola,
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